Cajero, encargado y dueño en un solo sistema.
15 días de prueba, sin tarjeta
El cajero cobra. El encargado repone. Vos mirás los números. Cada uno entra con su PIN y ve sólo su parte.
Cobra y vende
Compra y repone
Ve todo
No hay que cargar nada aparte: sale de las mismas ventas que ya hacés todos los días.
El stock baja con cada venta y sube con cada mercadería que entra. Abrís y está.
Todos los planesCada producto tiene su mínimo. Cuando lo cruza, el sistema avisa — no cuando ya no queda ninguno.
Todos los planesLo más vendido del día y del mes. Casi nunca es lo que uno creía.
Todos los planesLa lista de todo lo que está bajo, agrupada por proveedor, lista para mandar por WhatsApp.
FullCada vez que cargás una mercadería que llegó, el sistema se acuerda de a cuánto te la vendió ese proveedor. Con eso te dice quién te vende más barato cada producto, sin que tengas que revisar remitos viejos ni acordarte de memoria.
Pero el más barato no siempre es el que conviene, y eso lo sabés vos. Por eso cada proveedor tiene sus observaciones: el que está más lejos y te lo trae al otro día, o el que te cobra un poco más pero está a la vuelta y te lo da en el momento. El sistema pone el número; la decisión sigue siendo tuya.
Comparador por proveedor STD Full · Orden de compra armada sola Full
Y si no fiás, salteá esta parte: el resto funciona igual.
Cargás la venta fiada como cualquier otra. El sistema arma la cuenta de esa persona solo: lo que se llevó, lo que pagó y lo que falta. Cuando viene y te paga una parte, lo anotás y listo.
A cada uno le podés poner su tope. Al que paga siempre, ninguno. Al que no, uno bajo — y si querés, que el sistema no lo deje pasar de ahí.
Todos los planesAsí se lleva hoy. Y a fin de mes no cierra.
Pegás el código en el mostrador y el que entra ve tus precios, actualizados solos. Elegís entre ocho modelos: siete escenas dibujadas, o la foto de tu propio kiosco de fondo.
Es el catálogo de un kiosco con datos cargados. Se ve igual que el que tendrías vos. Full
¿A cuánto tenés que vender? Cargá lo que gastás en el mes, tus productos y cuánta gente entra por día. En tres minutos sabés cuánto te deja de verdad cada cosa.
Ejemplo con $1.135.000 de gastos y 80 clientes por día. Cargás los tuyos y te da los tuyos. Es la misma cuenta que usás adentro del sistema, abierta para cualquiera.
Abajo de tu lista de precios, el que escaneó el QR te puntúa. No tiene que bajarse nada ni tener cuenta: toca las estrellas y listo. Así sabés cómo venís, sin andar preguntando.
Las de cinco estrellas van a Google, derecho a la ficha de tu kiosco. Apenas puntúa se le abre tu Google para que la deje ahí, con el celular en la mano y de buenas — que es el único momento en que alguien de verdad la escribe.
Y al que no le gustó algo, lo leés vos: te llega con el comentario, a tiempo para arreglarlo o para llamarlo. Que es distinto de enterarte por una estrella pública que ya no se puede sacar.
En tu panel ves el promedio, cuántas te dejaron, cuántas fueron de cinco y cuántas terminaron en Google. Las de tres o menos van marcadas, para que no se te pasen.
Necesitás tener tu ficha de Google y cargar su link una vez, en tu panel. Sin eso las reseñas te llegan igual, pero a Google no va ninguna — y esa es la parte que hace que te encuentren.
Reseñas en tu lista de precios Full
No impide que alguien escriba en Google por su cuenta. Lo que hace es que la que sale de tu mostrador tenga adónde ir.
Quince días gratis para probarlo con tus propios números, sin tarjeta. El precio está en dólares y se cobra en pesos al cambio del día.
El precio que tomás hoy te queda congelado. Si el plan sube, vos seguís pagando lo mismo mientras no lo des de baja.
Todo lo del Básico, y además
Todo lo del Estándar, y además
La prueba no pide tarjeta. Si al terminar querés seguir, ahí elegís cómo pagás: transferencia o tarjeta de crédito.
Poner en manos de cualquier comerciante de barrio, sin importar el tamaño de su negocio ni el de su bolsillo, las herramientas que hasta hoy sólo tenían los grandes. Simple de usar, fácil de entender y con un precio que tiene sentido para el que recién abre, para el que lleva años y para el que atiende con su familia.
Ser el sistema de gestión más humano del mundo hispano. No el más grande. El más cercano. El que entiende que detrás de cada mostrador hay una persona que apostó todo, que trabaja duro y que merece una herramienta a su altura.
Knife, Fire & Brain nació en un bar. En 2015 Andrés tenía uno — no una cadena, no un restaurante de moda: un bar de pueblo, con su gente, su ruido y su caja que nunca cerraba sola. Buscó un sistema que lo ayudara a ordenar todo y lo que encontró fueron herramientas pensadas para otro mundo: complejas, frías, carísimas. Nadie le ofreció lo que necesitaba, así que decidió crearlo él.
Después vino el kiosco. Y ahí el problema era otro: la plata que entra por la ventanita todos los días, el cuaderno del fiado abajo de la caja, y la mercadería que nadie sabe bien cuánta hay. Lo llevaba en una planilla, como casi todos. Esa planilla es este sistema.
Cada cosa que ves acá existe porque hizo falta en un mostrador de verdad, no porque quedaba bien en una lista de funciones. El que hizo este sistema tiene un kiosco, y lo usa ahí todos los días. Hecho por un comerciante, para comerciantes.
Éxito con tu kiosco.
No te preocupes por la organización,
nosotros te la facilitamos.
Vos encargate de tu sueño.
Rompela atendiendo, vendiendo
y creciendo.
Abrazo grande,
Andrés