Manual de KFB Kiosco

Todo lo que hace la app, rol por rol. Si nunca la viste, con esto podés abrir la caja, vender, cobrar y cerrar.

Quién ve qué

Qué trae cada plan

FunciónBASSTDFULL
Vender, fiado, catálogo, stock, remito
Anular una venta, devoluciones, mermas
Balance mensual
Calculadora de costos
Cargar ventas viejas
Catálogo público con QR
Control del mes (quién anuló, devolvió o rompió)
Exportar a Excel
Lista de reposición y orden de compra
Ofertas y combos
Precios vistos por ahí
Cerrar el turno con arqueo de la plata
Chat entre el equipo
Control de stock (contar la mercadería)
Gastos y sueldos
Proveedores y comparador de precios

En BAS no existe el rol Encargado: el Dueño carga la mercadería.

Qué le puede habilitar el Dueño a cada rol

Sin el tilde, esa función queda bloqueada en el servidor: no es que el botón no se vea, es que la app no la deja hacer aunque se la pida a mano.

Encargado

Cajero

Lo que NO se autoriza nunca

No son permisos que estén apagados: no existen como permiso. No hay tilde que los prenda, ni para el Dueño.

Vender y cobrar

Es lo que hacés el 95% del día. Son dos toques.

La venta, paso a paso

  1. Tocá el producto. Entra al carrito, a la derecha (o abajo, si estás en un celular). Tocalo de nuevo y suma otro.
  2. Ajustá la cantidad con el + y el del carrito.
  3. Tocá «Cobrar».
  4. Elegí cómo te paga. Confirmás y listo: se descuenta el stock y sale el ticket.

Para encontrar algo rápido tenés el buscador arriba de la grilla y los botones de categoría. El buscador también encuentra por sabor: si escribís «pomelo» te aparece el jugo, aunque la tarjeta diga «Jugo Tang 20g».

Los productos con sabores

Algunos productos están agrupados: el jugo aparece como una sola tarjeta que dice «3 opciones». Al tocarla te pregunta cuál.

Las ofertas con sabores

Una oferta tipo «3 jugos x $1.000» te abre un selector con la cuenta a la vista («2 de 3»). «Agregar» no se habilita hasta que la completes: con un sabor de menos el precio de la oferta no corresponde.

Ya cargado, tocar un sabor lo saca. Es la forma de corregir sin llenar la pantalla de botones chiquitos.

Cada oferta lleva su propia elección. Dos ofertas de 3 jugos son dos elecciones de 3, no una de 6.

Cómo te puede pagar

Qué es
EfectivoEntra al cajón. Es lo único que después tenés que contar al cerrar el turno
TransferenciaTe la hicieron al momento. Queda registrada, pero no está en el cajón
Tarjeta / QRLo mismo: se anota. Ojo: la app no confirma el pago con el banco ni con Mercado Pago. Vos mirás que llegó y lo marcás
FiadoNo entra plata: se genera una deuda. Ver el capítulo del fiado
InvitadaLa regalás. Cobra $0 pero el stock se descuenta igual, porque el producto salió

Descuento manual e invitar una venta son dos cosas que el Dueño te tiene que habilitar. Si no ves esos controles, no están rotos: no te los dieron.

Si vendés algo que no tenés

La app te deja vender igual y el stock queda en negativo, con un aviso: «quedó con stock −3 — revisar ingreso de mercadería».

Es a propósito, y es la decisión de Canu: si el paquete está en la mano del cliente, se vende y la plata entra. El número negativo es la señal de que falta cargar mercadería, no un error que haya que tapar. Avisale al que repone.

Si se corta internet en mitad del cobro

No se pierde la venta. Te va a decir «Sin internet — la venta quedó guardada y se envía sola cuando vuelva», el carrito se vacía y podés seguir atendiendo. Abajo queda una barra diciendo cuántas hay guardadas.

Cuando vuelve la señal se mandan solas, con la hora en que las cobraste, no con la hora en que volvió internet. Y no se duplican, aunque el reintento salga dos veces.

Lo único que no se reintenta es una venta que el servidor rechazó por una regla (un fiado que pasa el límite, por ejemplo). Ésa te la muestra: reintentarla mil veces no la va a arreglar.

Controlarte a vos mismo: «Mis ventas de hoy»

El botón 🧾 Mis ventas de hoy te muestra lo que vendiste vos, hoy, con el total y la hora de cada una.

Sirve para lo que Canu lo pidió: contás la plata del cajón y comparás. Si cobraste algo y no lo cargaste, acá lo ves y lo cargás antes de cerrar el turno — después ya no se puede.

Cerrar el turno

Cuando te vas, tocá «Cerrar turno». Te muestra cuánta plata debería haber:

ventas en efectivo
+ lo que cobraste de fiado
± las conversiones
− lo que devolviste en efectivo
= lo que tiene que estar en el cajón

Contás, escribís lo que hay, y confirmás con «Rendir y salir». Si hay diferencia, queda registrada — no se tapa.

Al confirmar se cierra tu sesión. Es a propósito: el próximo cajero entra con su PIN y sus ventas quedan a su nombre, que es lo que hace que el arqueo sirva para algo.

En el plan BAS no hay arqueo, así que ahí el botón sólo cierra la sesión.

El fiado

Fiar no es un flujo aparte: es una forma más de cobrar. Elegís «Fiado» en el mismo selector que Efectivo y Transferencia.

Fiar una venta

Al elegir Fiado te pide el cliente. Ahí hay dos casos, y conviene distinguirlos:

La venta queda registrada normal —el stock baja, el precio queda congelado— pero no entra plata.

Cobrarle a alguien que debe

Botón «Cobrar fiado». Buscás al cliente, ves cuánto debe, y cargás lo que te paga. Puede ser un pago parcial: si Pepito debía $1.000 y te paga $500, queda debiendo $500.

Cada pago es su propio registro. No se pisa el anterior, así que la cuenta se puede reconstruir entera.

Esa plata entra al cajón, así que suma al arqueo de tu turno.

El límite, que es por cliente

El Dueño le puede poner un tope a cada cliente, por separado. No hay una regla global del negocio: cada persona tiene su monto y su comportamiento.

Al lado del monto hay un tilde: «Bloquear venta si excede el límite».

Así el Dueño le puede poner $100 con bloqueo al que nunca paga, y dejar sin límite al que siempre paga.

El límite es honesto, no blindado. Va por nombre de cliente: alguien decidido a saltarlo puede cargar la venta con otro nombre. Es un control de buena fe.

La cuenta corriente

El Dueño ve, por cliente, todo en orden: qué compró, cuándo, qué pagó y cuánto debe hoy. Compras y pagos mezclados en una sola línea de tiempo.

Si te equivocaste de persona

Es de los errores más fáciles del mostrador: dos clientas con nombre parecido, gente esperando, y el pago va a la cuenta equivocada — la que pagó sigue debiendo y la que no pagó figura al día.

Se deshace. En la lista de cobros hay un botón «Deshacer» que pide el motivo. La deuda vuelve donde estaba y el cobro queda guardado, tachado, con quién lo deshizo y por qué. Nunca se borra.

Quién puede:

Por eso el botón «Deshacer» aparece sólo donde sirve. Los cobros de turnos ya cerrados se juntan en una línea al pie: «Hay cobros más viejos, de turnos ya cerrados. Esos los deshace el Dueño».

No inventes un fiado al revés para compensar. Ensuciar los datos para tapar un error es peor que el error.

La mercadería: cómo entra y cómo se controla

Es el trabajo del Encargado. En el plan BAS no existe ese rol, así que ahí lo hace el Dueño desde su propia pantalla, con exactamente las mismas funciones.

Cargar lo que llegó: el remito

Siempre se carga como remito, aunque haya venido un solo producto.

  1. La cabecera: proveedor, fecha, número de factura.
  2. Los ítems, uno por uno. «+ Agregar ítem», completás, «+ Agregar ítem» otra vez. Un remito de veinte renglones se carga así, de a uno.
  3. Confirmar.

⚠️ El stock entra al confirmar, no al agregar el ítem. Si el producto es nuevo se crea al agregarlo —para que aparezca en el desplegable— con stock 0. Es la confusión número uno de esta pantalla.

La fecha es la del remito, no la de hoy. Cargar hoy algo que llegó hace tres días lo imputa al día correcto en el Balance.

Cajas, packs y bultos

Si te vienen 5 cajas de 25 sobres, no cargues 5.

La app hace la cuenta: entran 125 unidades al stock y el costo por unidad queda correcto, que es lo que después usa el comparador de precios. Abajo del formulario te lo dice en vivo: «Entran 125 unidades al stock · costo por unidad $40».

Si no te vienen por bulto, dejá 1 y se comporta como siempre.

Si el total no cuadra

La app compara lo que suman los ítems contra el total que declaraste y te pide el motivo antes de dejarte confirmar. No toda diferencia es un error:

Tratar toda diferencia como error haría que el cartel salte todos los días, y a la semana nadie lo mira.

El precio de venta

En el mismo renglón podés poner el precio al que lo vas a vender. La app te sugiere costo + un margen (por defecto 50%, y el Dueño puede cambiar ese default).

⚠️ Cambiar precios necesita autorización del Dueño. Sin ella el remito entra el stock igual —reponer es el corazón de tu rol— pero no aplica el precio: queda guardado en el remito como referencia. Y te lo avisa al confirmar, para que no te enteres tres días después mirando la góndola.

Los proveedores

Cada proveedor tiene su ficha: nombre, rubro, contacto, teléfono, mail, notas. Sirve para llamarlo a pedir mercadería.

Un proveedor no se borra: se desactiva. Sale del desplegable pero conserva todo su historial, porque los ingresos viejos lo siguen apuntando.

El comparador (desde STD) arma la matriz de precio por proveedor × producto y te dice a quién le conviene comprarle cada cosa.

Precios vistos por ahí (FULL) es para cuando vas caminando y ves un precio en un distribuidor. Lo cargás y la app te avisa si conviene cambiar de proveedor. Dos cuidados que hacen que el dato sirva: marcá si es mayorista o de mostrador (un precio de góndola no se compara contra un bulto), y los precios envejecen — a los 60 días dejan de sugerir.

Reposición y orden de compra (FULL)

La app junta todo lo que está en el mínimo o abajo, te deja tildar y ajustar cantidades, y arma la orden agrupada por el proveedor más barato de cada producto, con el total y cuánto ahorrás.

Sale en tres formas: texto para mandar por WhatsApp, PDF para imprimir, o una lista que se queda tildada aunque cierres la app.

Las alertas de stock bajo

Cuando un producto cruza su mínimo, aparece una alerta. Aparece una sola vez al cruzar, venga por una venta, un ingreso o un ajuste — sale de la base, no de la pantalla.

Es pegajosa: cerrás y volvés y sigue ahí hasta que repongas o la descartes. Y descartarla es por persona: si vos le das «Listo», el Dueño la sigue viendo.

El control de stock (desde STD)

Contar la mercadería y que la app te diga qué falta y cuánta plata es. Tiene su propio capítulo.

El control de stock

Contás lo que hay en la góndola y la app te dice qué falta y cuánta plata es.

Existe porque Canu lo pidió con un caso concreto: en su kiosco el cajero rota cada semana, y antes de que se vaya él cuenta la mercadería y le cobra el faltante al que se va y al que queda.

Va desde el plan STD. Lo hace el Dueño; el Encargado sólo si el Dueño le tilda el permiso. El Cajero nunca — es el control sobre el que vende, y el que se controla no puede ser el que cuenta.

Cómo se hace

  1. Pestaña «Control de stock»«Empezar a contar».
  2. Aparece la lista con el nombre del producto y un casillero vacío. Recorrés la góndola y vas escribiendo lo que hay.
  3. «Finalizar el conteo» → sale el resumen.

Por qué no te muestra lo que debería haber

Es la decisión que ordena toda la pantalla, y sale de algo que le pasó a Canu de verdad: en su Excel alguien editaba el stock inicial para que el conteo cerrara, tapando un faltante.

Un conteo donde se ve el número esperado no es un conteo: es una transcripción. El faltante que aparece es el que el que cuenta quiso que apareciera.

Así que el número esperado no está en la pantalla ni viaja al aparato. No es que esté escondido: la app no lo pide.

Lo que no cuentes, no cuenta

Los casilleros que dejes vacíos quedan como están, sin diferencia. Si cerrás con productos sin contar, te avisa cuántos son y te deja decidir.

Podés contar sólo una categoría un día y otra al otro. Cada control es su propia acta.

Si se te apaga la tablet a mitad de camino

No perdés el conteo. Se va guardando en el aparato a medida que escribís. Al volver te pregunta si seguís con ése o empezás de cero.

El resumen

Te muestra cuántos contaste, cuántos dieron diferencia, cuánta plata falta y cuántas unidades sobran. Y la tabla renglón por renglón: qué decía el sistema, qué contaste, la diferencia y cuánto es en plata.

Qué pasa con cada cosa:

Cobrarle el faltante a alguien

Abajo del resumen: «¿A quién se lo cobrás?». Elegís la persona, el monto, y podés repartirlo entre varias — el que se va y el que queda, que es el caso que Canu describió.

El tilde dice «ya me la pagó»:

No podés cobrar más de lo que faltó (contando sólo lo tildado). Si pudieras, una pérdida figuraría como ganancia — y este control existe justamente contra eso. Lo que sí podés es anotarlo sin tildar, que no toca el Balance.

Un cobro mal cargado se deshace con su motivo, y la plata sale del Balance.

Volver a mirarlo después

Los controles anteriores quedan en una lista abajo. Al abrir uno ves todos sus renglones y podés cargar el cobro desde ahí: el conteo se hace frente a la mercadería, y la conversación de «esto lo pagás vos» suele ser otro momento.

Deshacer algo mal cargado

La regla de todo el sistema, antes que nada:

Nada se borra. Todo lo que se deshace queda guardado, tachado, con quién lo hizo y por qué. Un movimiento que desaparece sin rastro es un agujero.

Y la segunda, que es la que más se confunde:

Anular y devolver no son lo mismo. Anular dice «esto nunca pasó». Devolver dice «pasó, y ahora entra la mercadería y sale la plata».

Elegir mal no rompe nada, pero deja los números contando otra historia.

¿Cuál te toca?

Qué pasóQué usás
Cargaste una venta que nunca existió, o tocaste el producto equivocadoAnular
El cliente se llevó algo y lo trae de vueltaDevolución
El cliente cambia una cosa por otraCambio
Se rompió, se venció o se perdió algoRotura / merma
Llegó mercadería fallada y se la devolvés al proveedorDevolver al proveedor
Cargaste un pago de fiado a la persona equivocadaDeshacer el cobro
Cargaste un gasto, un sueldo o un remito que no eraAnular ese movimiento

Anular una venta

Borra la venta de todas las cuentas: vuelve el stock, se revierte la deuda si era fiada, y deja de contar en el arqueo y en el balance. La fila no desaparece: queda tachada, con el motivo a la vista.

Quién puede:

Después del cierre no se puede, y el motivo es concreto: anular una venta de una caja ya cerrada corrompe un arqueo que el Dueño ya contó y firmó. Para eso está la devolución, que no toca el pasado. La app te lo dice con esas palabras: «Esa venta es de una caja ya cerrada. Usá "Devolución" en vez de anular.»

Devolución al cliente

La venta ocurrió. Hoy entra el producto y sale la plata.

Esa plata sale del cajón, así que baja tu arqueo del turno.

Cambio

El cliente trae una cosa y se lleva otra. La app calcula la diferencia y te dice si tenés que cobrar o devolver.

Rotura, vencido o pérdida

Se cae una botella. Lo carga cualquiera de los tres roles — el que rompe, lo anota. Poner un candado ahí haría que nadie anote nada y el stock quedaría mintiendo.

Motivo obligatorio, queda quién lo reportó, y la pérdida se valúa al último costo que pagaste por ese producto.

El control no es un candado: es que el Dueño ve un resumen por persona del mes. El que abusa salta a la vista solo.

Devolver mercadería al proveedor

Llegó el pedido, lo asentaste, y ves que algo está feo.

Corregir un arqueo ya firmado

Contaste mal la plata y ya cerraste. Se corrige, y la corrección queda con su propio rastro: qué decía antes, qué dice ahora, quién y por qué.

Lo que NO se deshace

El Dueño

El Dueño ve todo y puede todo. Además vende y carga mercadería como cualquiera: tiene las mismas pantallas de Vender y de Remito, con los mismos botones.

El Balance

La cuenta que hace, entera:

Ventas
− lo devuelto a clientes
− la mercadería que entró (+ lo devuelto al proveedor)
− gastos
− sueldos
− roturas y mermas
+ lo cobrado por faltantes de stock
= Ganancia neta

Cada línea es una caja en la pantalla, así que el número se puede verificar.

En el plan BAS esa caja no dice «Ganancia neta»: dice «Margen bruto», y es correcto — sin gastos ni sueldos eso no es la ganancia. Llamarlo ganancia sería mostrar un número que no es.

Cuánto podés mirar de una sola vez depende del plan, y es al revés de lo que suena: el plan más chico mira tramos más cortos, no más largos.

PlanCuánto podés pedir de una
BASun día por vez
STDhasta una semana
FULLel mes entero, y sin tope

No es un tope de antigüedad: con BAS podés mirar un martes de hace tres meses. Lo que no podés es pedir muchos días juntos.

Desde FULL se exporta a Excel: el mes entero en 12 hojas, con los importes como números y no como texto, para que el contador pueda sumar.

Los empleados

Alta, baja, edición y blanqueo de PIN.

No podés ver el PIN de nadie, ni el tuyo. Se guarda de forma que no se puede leer al revés. Podés generar uno nuevo y decírselo. Es a propósito: poder verlo significaría guardarlo de forma reversible, y eso es un agujero.

Largos por rol: Dueño 8, Encargado 7, Cajero 6.

El relevo

Cuando rota una persona, no le pases el usuario: desactivá al que se va y creá al que llega. Las ventas del anterior quedan a su nombre para siempre, que es lo que hace que después se pueda saber quién vendió qué.

Un empleado desactivado no ocupa lugar en el cupo del plan.

Los aparatos

En Empleados → Aparatos ves cada tablet o celular vinculado, quién lo usó por última vez y si tiene sesión abierta ahora.

«Sacar» corta la sesión al instante y desvincula: la próxima vez que ese aparato vea internet, va a pedir el token de nuevo.

⚠️ Mientras ese aparato NO tenga señal, el permiso de entrar sin internet le sigue valiendo hasta que venza. No hay forma de avisarle a un aparato que no está conectado. Si te robaron uno: sacalo Y blanqueá el PIN. Y bajá el plazo de trabajo sin internet.

Trabajar sin internet

Elegís de 1 a 30 días cuánto vale el permiso de entrar con PIN sin señal. Un kiosco en la ruta necesita más margen que uno del centro.

El tope de 30 no es arbitrario: el corte por falta de conexión es a los 35 días, así que un número mayor sería mentira.

Autorizaciones

Ahí tildás, uno por uno, qué puede hacer cada rol más allá de lo básico. La lista completa está en el capítulo Quién ve qué.

Sin el tilde, la función está bloqueada en el servidor, no sólo escondida en la pantalla: aunque alguien la pida a mano, la app no la deja.

Hay tres cosas que no son autorizables y no tienen tilde:

Los controles que no son candados

Además de los permisos, el Dueño tiene visibilidad. Es el otro modelo, y para el día a día suele ser el que sirve:

La facturación

El Dueño ve un aviso cuando se acerca el vencimiento y otro cuando se pasó, con los días que quedan antes del corte. Se paga por fuera de la app.

Un kiosco cortado no entra: ni con token nuevo, ni con un aparato ya vinculado, ni con ningún PIN. Y el código de desbloqueo no destraba esto — ése es para la falta de conexión.

El chat del kiosco

Desde el plan Estándar. Es el 💬 de la barra de arriba, y lo tienen los tres roles.

El grupo y las charlas

Al abrirlo ves la lista de charlas. Arriba de todo Todos, que es el grupo de los que trabajan en el kiosco, y abajo una charla con cada uno. Tocás con quién querés hablar y entrás; la flecha de arriba a la izquierda te devuelve a la lista.

Cada renglón muestra el último mensaje y, si hay algo sin leer, un globito rojo con cuántos. El mismo número aparece en el 💬 de la barra, sumando todas las charlas: si está apagado, no te debe nada nadie.

En el grupo, cada mensaje dice quién lo escribió. En una charla de a dos no: ya sabés con quién estás hablando, y el nombre en cada globo es ruido.

Quién le puede escribir a quién

Cualquiera del kiosco a cualquiera del kiosco. El Dueño a un Cajero, un Cajero al otro Cajero, el Encargado a quien sea.

Lo que no se puede es escribirle a alguien de otro kiosco: el sistema no lo deja ni por error. Y una charla privada la ven los dos y nadie más — el que no está adentro no la ve aunque sea el Dueño.

Para qué sirve de verdad

Para lo que hoy se grita de una punta a la otra del mostrador o se manda por WhatsApp y se pierde: «traé cambio», «se cortó la luz», «vino el de la Coca», «mañana entrás vos a la mañana».

La diferencia con el WhatsApp es que queda adentro del kiosco. El que se va no se lleva el historial, el que entra lo tiene desde el primer día, y no está mezclado con los mensajes de la familia.

Lo que el chat no hace

Si no hay internet, lo que escribas no sale hasta que vuelva. El chat es lo único de la app que necesita señal sí o sí — vender no.

Las cuatro calculadoras

Sólo en el plan Full, y sólo el Dueño. Es la pestaña Calculadora de su menú.

Son cuatro, y cambian en de dónde sacan los números:

CuálCuándoDe dónde saca los números
EstimarTodavía no abríDe lo que cargues a mano
AfinarYa estoy vendiendoDe lo que vendiste de verdad
Simular¿Y si sube algo?Lo mismo, con el aumento encima
ProyectarQuiero ganar másAl revés: le decís cuánto querés ganar

Los tres números que importan

Los tres salen de la misma idea: los gastos del local no se pagan solos, se reparten entre todo lo que vendés.

Absorbe

El pedacito de luz, alquiler, internet y sueldos que le toca pagar a ese producto.

Costo real

Lo que te sale de verdad ese producto: lo que te costó comprarlo más el pedazo de gastos que absorbe. Es contra este número que tenés que poner el precio, no contra el costo de compra solo — ese es el error que funde kioscos.

Para no perder plata

Cuánta gente necesitás por día para empatar: ni ganás ni perdés. Si te entra más que eso, lo de arriba es ganancia; si te entra menos, ponés plata de tu bolsillo todos los meses.

Es el número más importante de toda la pantalla. Si te da más clientes por día de los que pasan por tu puerta, el negocio no cierra — y es mucho mejor saberlo antes de firmar el alquiler que tres meses después.

Estimar

Todo a mano: tus gastos, cuánta gente esperás, qué pensás vender y cuánto querés ganar. No lee nada del sistema, a propósito — el que todavía no abrió no tiene esos datos, y el que los tiene no necesita estimar.

Es la misma que está abierta en la web para cualquiera, así que también sirve para pasársela a alguien que está por poner un kiosco.

Afinar

Elegís un mes y lee lo que vendiste de verdad. Te dice, producto por producto, cuál te deja plata y cuál te la saca.

Casi nunca son los que uno cree: los baratos cargan lo mismo de alquiler que los caros, y ahí es donde se pierde.

Simular

Te avisan un aumento el jueves y tenés que decidir el viernes si tocás los precios. Movés la categoría que subió, o los gastos fijos, y ves qué se rompe y cuánto habría que tocar la lista.

Proyectar

Al revés que las otras: le decís cuánto querés ganar y te dice qué haría falta — cuánto más vender, cuánto subir los precios, cuánto recortar de gastos. Y también cuáles de esos caminos no dan, que es la parte que más sirve.

El margen: ojo con pasarse

El margen que cargás va sobre el costo total, no sobre lo que te salió comprarlo. Por eso el número que te da es el que te queda de verdad en el bolsillo, pero también por eso hay que tener cuidado: con 12% te queda el 11% de todo lo que vendés, y con 50% te quedaría el 33%.

El precio que sugiere es una sugerencia, no una orden: mirá lo que cobra el de la otra cuadra antes de decidir.

Cuando algo sale mal

Este capítulo es el que conviene leer antes de necesitarlo. Las cinco primeras son cosas que confundieron a alguien de verdad usando la app.

«Cargué 50 y me dice 0»

Pasó de verdad. Cargar un remito son dos pasos, y el segundo no se ve:

  1. «+ Agregar al remito» — el ítem entra a la lista de abajo. Si el producto es nuevo, se crea (para que aparezca en el desplegable) pero con stock 0.
  2. «Confirmar remito» — recién ahí entra el stock.

Si te vas de la pantalla entre uno y otro, el producto queda existiendo en cero. No está roto: falta el segundo paso.

«El sabor no me aparece junto con los otros»

El sabor es el nombre del producto. El grupo es con quién se junta.

Dos productos van al mismo grupo cuando son intercambiables en el mostrador: mismo precio, mismo tamaño, misma marca, y lo único que cambia es lo que dice el envoltorio. Tang 20g naranja y pomelo, sí. Tang 50g, no — es otro precio. Coca y Sprite, no — son otro producto.

«Vendí una torta frita y no bajó la harina»

Lo que se usa no es lo que se vende. Un producto con receta descuenta sus ingredientes, no a sí mismo. Y un insumo (la harina) no aparece en el mostrador: no se vende suelta.

«El total del remito no me cuadra»

Puede estar bien. Un renglón del remito puede ser un gasto —el flete, por ejemplo— y entonces esa plata sale del cajón pero no encarece el alfajor. La app te muestra la diferencia y te pide el motivo antes de dejarte confirmar.

«Me equivoqué, ¿anulo?»

Casi nunca. Ver el capítulo de deshacer: hay un camino distinto para cada cosa, y anular es el más destructivo de todos.


Se cortó internet

Vendiendo: no pasa nada. La venta queda guardada en el aparato y se manda sola cuando vuelve, con la hora en que la cobraste. Abajo hay una barra que dice cuántas están esperando.

Entrando: si el aparato ya entró alguna vez con señal, podés entrar con tu PIN igual. El Dueño decide cuántos días vale ese permiso (de 1 a 30, y lo configura en su pantalla). Pasado ese plazo, sin señal no se entra.

Mucho tiempo sin señal: a los 35 días sin poder confirmar la licencia ni una vez, la app se traba sola. Ahí hay que llamar a KFB y pedir un código de desbloqueo: es un texto largo que se escribe en la pantalla de bloqueo y destraba el kiosco hasta una fecha, sin necesidad de internet. Cuando la señal vuelve, el uso de ese código se reporta solo.

Se cortó la luz

Es lo mismo que quedarse sin internet, con un agregado: la tablet se apaga y con ella se cierra la sesión. Al volver la corriente entrás con tu PIN (ver arriba) y las ventas que quedaron guardadas se mandan solas.

«Entré con mi PIN en otro aparato y el primero se colgó»

No se colgó: un PIN, una sesión. Al entrar en el segundo, el primero pierde la suya y muestra «Se cerró la sesión — Entraste con este PIN en otro aparato» con un botón para volver a entrar.

«Me dice que no puedo entrar, que hay demasiados aparatos»

Cada plan trae una cantidad de aparatos conectados al mismo tiempo (BAS 2, STD 3, FULL 4). Si se llegó al tope, el que sobra no entra.

Dos salidas: que alguien cierre su turno, o que el Dueño saque un aparato viejo desde Empleados → Aparatos. Cada aparato extra se puede comprar aparte.

«Me dice que el plan está vencido»

Se pasó la fecha de pago. Hay unos días de margen antes del corte, y el Dueño ve el aviso en su pantalla desde antes. El código de desbloqueo no sirve para esto: ése es para la falta de conexión, no para la falta de pago.

«El PIN no me entra»

«No me aparece un botón que otro sí tiene»

Casi siempre es una de dos, y ninguna es una falla:

  1. El plan no lo incluye. Al tocarlo te lo dice con todas las letras.
  2. El Dueño no te lo habilitó. Son funciones que vienen apagadas y se prenden una por una en Autorizaciones.

Y hay tres cosas que no dependen de nadie, porque no existen como permiso: un Cajero no ve las ventas de otro Cajero, el Encargado no ve el Balance, y el Cajero no hace el control de stock.

«Apareció un cartel de versión nueva»

Se desplegó una versión mientras tenías la app abierta. Tocalo y se actualiza.

Si estás en mitad de una venta no se actualiza sola: espera a que cobres o vacíes el carrito. Una actualización nunca vale una venta perdida.

El catálogo público y el QR

Una página con tus precios que abre cualquiera desde el celular, sin cuenta y sin instalar nada. Va desde el plan FULL.

Pegás el QR en el mostrador o en la puerta y el cliente mira los precios sin preguntarte.

Cómo se arma

Sale solo de tu catálogo: los productos, sus precios y sus fotos. No hay una segunda lista que mantener. Si cambiás un precio, el catálogo cambia.

Los productos agrupados aparecen como uno solo, con sus sabores. Lo que está sin stock se marca. Y el orden lo decide lo que más vendés: los que más salen se ven más grandes.

Los modelos

Hay ocho para elegir, y no son ocho paletas de color: cada uno es un lugar.

Cómo se ve
La vitrinaLuz tibia, vidrio y bronce, el producto apoyado con su reflejo
La heladeraFrío, cromo y vaho, todo en parrilla
El toldoSol de mediodía, colgado de un alambre con broches
La rutaSol bajo, chapa y polvo, sobre una mesada
La trastiendaUna lámpara arriba, madera y esténcil, en cajones
La esquinaCaminito: persiana, graffiti, cables cruzando
La playaEl chiringuito, guirnalda de luces y tablón claro
El míoLa foto de tu propio kiosco de fondo

Cada uno abre con su entrada: una puerta que se abre, una persiana que sube, una barrera que se levanta. En «El mío» elegís vos cuál de los cinco movimientos querés.

Hay un noveno modelo —el polígono de tiro— que es a medida de un solo kiosco y no aparece en la lista de nadie más. Si alguna vez querés uno propio, se hace.

Todo está dibujado, sin fotos que bajar, porque el que lo abre está parado en el mostrador con datos móviles.

«El mío», que suele ser el que conviene

Subís la foto de tu kiosco y esa foto es el fondo. Los otros ocho usan lugares ajenos; con el tuyo, el catálogo tiene tu cara.

Si no subís nada queda un fondo oscuro liso y se ve igual de bien.

Los datos del local

Dirección, horarios, teléfono, Instagram y web van al pie. El que no cargues, no se muestra — un renglón que dice «Teléfono: —» es peor que no tenerlo.

Y son acciones: tocar la dirección abre el mapa, el teléfono llama, el Instagram abre el perfil.

Las reseñas

Abajo de los precios el cliente puede puntuarte con estrellas.

Ese filtro es la función: te enterás de lo que salió mal antes de que termine publicado.

El Dueño ve el promedio, cuántas hay, y las bajas destacadas.

Las fotos de los productos

Se sacan con la cámara desde la misma app al cargar el producto, o se elige una de la galería. Hay un editor para recortar y sacarle el fondo, que sirve cuando la sacaste apoyando el producto en el mostrador con media caja registradora atrás.

Las fotos se achican antes de subirlas: no importa que la cámara saque de 4 megapíxeles.

El que anota, sabe. El que sabe, decide.